Aunque esta entrada tiene nombre de comparsa gaditana, no va relacionado con el tema en cuestión. Acabo de leer en prensa este artículo:
"La Junta salva de los recortes a su "administración paralela".
El presupuesto del centenar de agencias, empresas, fundaciones y consorcios aumenta hasta los 3.322 millones de euros.
El
coste que acarrea a las arcas públicas la red de las agencias, empresas
fundaciones, consorcios y demás organismos que componen el
megaorganigrama de su «administración paralela» escapa a los recortes.
Los
presupuestos autonómicos dedican este año 3.321,52 millones de euros
(más de medio billón de pesetas) a sostener 38 entidades que se sufragan
a través de transferencias de financiación y subvenciones. Se excluyen
61 organismos en los que la Junta participa, en casi todos los casos de
forma mayoritaria, y que se enumeran en el inventario recogido en el Plan Económico-Financiero aprobado el pasado miércoles en el Parlamento andaluz para cumplir el compromiso de déficit del 1,5 por ciento del PIB.
Las
transferencias corrientes y de capital, que son las fuentes de
financiación que sostienen esta gigantesca estructura, se verán
incrementadas en un 4,7 y 22 por ciento este año, respectivamente,
después de aplicar el plan de ahorro."
O sea, que a los funcionarios públicos nos recortan sueldo, pagas extraordinarias, complementos adicionales (horas extras) y nos aumentan la jornada laboral para mantener la infraestructura paralela de enchufados socialistas (léase directivos y puestos de mandos de estas empresas públicas) sin que a ellos les toquen un euro de su presupuesto.
Y mientras, el SAS tiene que hacer encaje de bolillos para ajustar su paupérrimo presupuesto y dar la misma asistencia sanitaria a los ciudadanos, pero con un 30% menos de dinero que el año anterior.
¿Y los sindicatos? Pues a lo suyo, que no es otra cosa que reirle la gracia a los dos amiguetes que ahora nos gobiernan y que han sellado un pacto macabro entre caviar y langosta. Porque ellos mismos forman parte de este entramado que en Andalucía han montado esta pandilla de ladrones que van disfrazado de obreros, cuando no son más que caciques. Y a vivir del cuento con sus liberados, mesas sectoriales y mil pamplinas más que nunca llevan a nada. En vez de defender verdaderamente el empleado público y solidarisarse con la administración protestando contra esta medida, se dedican a montar la pantomima teatral a la que ya estamos acostumbrados para justificar su trabajo y reventando cualquier iniciativa obligada por la situación precaria a la que nos estamos enfrentando.
Pues esto es lo que hay. ¿Orgulloso de ser andaluz?....¡¡¡Tes quié i yá!!!