Hoy he leído en un diario por internet, en un artículo de carnaval firmado por la redacción del periódico, algo tan absurdo y tan simple como esta crítica a la comparsa de Jonathan Nieves.
"Van de muertos que
se levantan de sus tumbas para cantar en Carnaval. Como en las películas
de zombis. Tiene guasa... para encontrártelos en una esquina."
Y la persona que lo escribe se queda tan pancha. Esto es desinformación, una verdad a medias, que es peor que una mentira. Y ahora nos tenemos que reir de la definición tan brillante que a este/a redactor/a se le ha ocurrido de dicha comparsa. A él solito.
Si ser crítico sin ser autor es muy fácil, más fácil aún es dedicarte por completo a hacer críticas negativas, crueles, destructivas y sarcásticas. Por mucho ingenio que le eches a tus sarcasmos, admitámoslo: con tiempo y pensando un poco, hasta el más tonto hace un chascarrillo ingenioso. Se arriesga poco; simplemente pones a parir el producto, y como es divertido leer algo que pone a parir otra cosa, pues la gente te ríe la gracia y te da la razón.
Personajes como este dan sentido a algunas letras que oímos en las tablas. Pero como todo en la vida, no es bueno generalizar.