jueves, 31 de enero de 2013

Crítica a la crítica de la crítica (yo me entiendo solo)




Hoy he leído en un diario por internet, en un artículo de carnaval firmado por la redacción del periódico, algo tan absurdo y tan simple como esta crítica a la comparsa de Jonathan Nieves.

"Van de muertos que se levantan de sus tumbas para cantar en Carnaval. Como en las películas de zombis. Tiene guasa... para encontrártelos en una esquina."

Y la persona que lo escribe se queda tan pancha. Esto es desinformación, una verdad a medias, que es peor que una mentira. Y ahora nos tenemos que reir de la definición tan brillante que a este/a redactor/a se le ha ocurrido de dicha comparsa. A él solito.

Si ser crítico sin ser autor es muy fácil, más fácil aún es dedicarte por completo a hacer críticas negativas, crueles, destructivas y sarcásticas. Por mucho ingenio que le eches a tus sarcasmos, admitámoslo: con tiempo y pensando un poco, hasta el más tonto hace un chascarrillo ingenioso. Se arriesga poco; simplemente pones a parir el producto, y como es divertido leer algo que pone a parir otra cosa, pues la gente te ríe la gracia y te da la razón.

Personajes como este dan sentido a algunas letras que oímos en las tablas. Pero como todo en la vida, no es bueno generalizar.

Curiosidades de preliminares



¿Sabéis que se le han cantado 13 coplas al Papa Benedicto y su famoso libro?

¿Y el Rey o la monarquía en general han recibido 11 coplas?

¿Los niños Ruth y José? 8 pasodobles

¿Y qué Nacho Vidal y la mafia china han aparecido en 6 cuplés?

Pero lo que más me llama la atención: 13 pasodobles cantándose los autores a sí mismo o a su entorno. Como bien dice el amigo "Caba", el carnaval cantándole al carnaval. Esto me recuerda mucho al circo en que se ha convertido el programa "Sálvame", donde los verdaderos protagonistas del mismo son los "actores" de ese espacio televisivo y no lo que sucede en la vida "rosa" real. ¿Egocentrismo? Puede ser. Lo cierto es que esta tendencia a piropearse uno mismo cada vez me gusta menos.