Ayer se celebró la presentación del Carnaval Colombino en la Casa Colón. Un acto que, dicho sea de paso, ha dado pena. El poder de convocatoria de esta directiva brilla por su ausencia, a pesar de las buenas intenciones de sus miembros. La participación ha sido mínima, pírrica, ridícula. Con decir que había más gente detrás del púlpito de presentaciones que público asistente queda todo dicho. Con esto queda patente el interés que tiene el mundo carnavalero en acudir a tales acontecimientos.
La intervención del alcalde fue fugaz y patética. Cuatro chascarrillos improvisados y mucho dorar la píldora a los carnavaleros, pero ningún tipo de compromiso para con esta fiesta. Y ante semejante panorama, ¿qué esperar de la ayuda municipal?
Pienso que el carnaval ha perdido otra oportunidad de oro de demostrar al máximo mandatario del consistorio onubense que esta fiesta agoniza, pero que aún no ha muerto, que la FOPAC no ha dado la importancia que se merece este acto, intentando hacer ver al carnavalero que su presencia era vital para reivindicar delante del alcalde y el concejal de cultura que nuestras carnestolendas tienen un amplio respaldo en la población. Y si se hubiera hecho, quizás Don Pedro Rodríguez hubiese tenido la voluntad política y la decencia de adquirir el compromiso con nuestros carnavales de invertir un poco de esos 130.000 euros que se ha gastado en publicidad de su propia televisión o los 11.000 que se ha pulido en copas en un establecimiento de la capital en mejorar una fiesta que empieza a estar harta de tanta desidia.