viernes, 27 de diciembre de 2013

Mientras haya vida, habrá esperanza

Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.

 

He tomado este pasodoble de la comparsa "Pesadilla" como entradilla de este pequeño artículo porque creo que dice algunas verdades de lo malo que tiene nuestro carnaval. 

Malos momentos atraviesa esta, nuestra fiesta, dejada de la mano de las autoridades, patrocinadores y, lo que es peor, de los mismos carnavaleros.

Creo, desde mi opinión lejana y subjetiva, que el carnaval agoniza porque entre todos lo matamos y él solito se está muriendo. Poco se puede hacer cuando gente con tanto nombre y tan representativa de la fiesta dan un paso atrás y optan por dejar el tren en el que un día se subieron; por cansancio, por desidia, por falta de apoyo, por rabia o porque simplemente no les apetece seguir tirando del carro. Habría que ver las situaciones personales de cada uno y eso ya es otro cantar.

Otra cosa es la FOPAC. Esa patata caliente que nadie nunca quiere, pero que siempre tiene dueño. Pero con la voluntad de hacer las cosas bien no es suficiente. Ya se ha visto. Hay que tener CAPACIDAD para llevar las riendas de algo que no se sabe bien a donde va. Y eso ahora mismo brilla por su ausencia.

Pero lo verdaderamente preocupante es que la alternativa que hay, hasta ahora, no ha querido saber nada de los carnavaleros: el Ayuntamiento de Huelva. Y sin el apoyo municipal, esto se va a la mierda.